Qué gastos hay que repartir (y cuáles no)
Antes de decidir cómo repartir, conviene tener claro el mapa completo de gastos de un piso compartido:
- Alquiler: el gasto principal. Puede repartirse a partes iguales o de forma proporcional al tamaño de las habitaciones.
- Suministros: luz, agua, gas e internet. Fluctúan mes a mes, sobre todo la calefacción en invierno.
- Gastos comunes de consumo: productos de limpieza, papel higiénico, aceite, sal, especias... cosas que usa todo el mundo y nadie quiere comprar.
- Compra de comida: aquí la regla más sana es la contraria: cada uno la suya, salvo que decidáis expresamente cocinar en común.
- Imprevistos: bombillas, reposición de utensilios rotos, pequeñas reparaciones no cubiertas por el propietario.
Recuerda: las reparaciones por desgaste normal del piso (caldera averiada, persiana rota, humedades) corresponden al propietario, no a los inquilinos (Art. 21 LAU). No las asumáis entre los compañeros: comunicadlas por escrito al arrendador.
Reparto igualitario vs. proporcional: cuál elegir
Reparto igualitario
Todos pagan lo mismo de alquiler y suministros. Es el sistema más simple y funciona bien cuando las habitaciones son similares en tamaño y condiciones. Su gran ventaja es que elimina cualquier discusión de agravios: mismas condiciones, mismo precio.
Reparto proporcional por habitación
Cuando las habitaciones son claramente desiguales (una con baño propio y balcón, otra interior de 7 m²), el reparto igualitario genera resentimiento silencioso. En ese caso conviene ponderar el alquiler. Un método sencillo y defendible:
- Sumad los metros cuadrados de todas las habitaciones (solo las habitaciones, las zonas comunes se disfrutan por igual).
- Calculad qué porcentaje representa cada habitación sobre ese total.
- Aplicad la mitad del alquiler por igual (por el uso de las zonas comunes) y la otra mitad según ese porcentaje.
- Ajustad con un plus/minus pactado por extras: baño privado (+10–15%), balcón o exterior (+5%), interior sin ventana a calle (−5–10%).
Los suministros, en cambio, casi siempre se reparten a partes iguales: es imposible medir quién gasta más luz y el intento de hacerlo genera más conflicto del que resuelve.
Ejemplo completo con números
Piso de 3 habitaciones en Valencia, alquiler total de 900 €/mes. Habitación A: 14 m² con balcón. Habitación B: 11 m². Habitación C: 8 m² interior. Total habitaciones: 33 m².
| Concepto | Habitación A (14 m²) | Habitación B (11 m²) | Habitación C (8 m²) |
|---|---|---|---|
| Mitad fija (450 € ÷ 3) | 150,00 € | 150,00 € | 150,00 € |
| Mitad proporcional (450 € × m²/33) | 190,91 € | 150,00 € | 109,09 € |
| Ajuste extras (balcón +5% / interior −5%) | +9,55 € | 0 € | −5,45 € |
| Alquiler final | 350,46 € | 300,00 € | 253,64 € |
| Suministros (est. 120 €/mes ÷ 3) | 40,00 € | 40,00 € | 40,00 € |
| Fondo común (10 €/persona) | 10,00 € | 10,00 € | 10,00 € |
| Total mensual | 400,46 € | 350,00 € | 303,64 € |
El ajuste del ejemplo suma aproximadamente el alquiler total (los redondeos de céntimos se compensan en el fondo común). Lo importante no es la fórmula exacta sino que todos la entiendan y la acepten antes de entrar a vivir. Una fórmula imperfecta pactada vale más que una perfecta impuesta.
El fondo común: la herramienta antifricciones
Los gastos pequeños compartidos (papel higiénico, lavavajillas, bombillas) son los que más discusiones generan porque nadie lleva la cuenta de quién compró qué. La solución más eficaz es un fondo común mensual:
- Cada compañero aporta una cantidad fija al mes (5–15 € suele bastar para 3-4 personas).
- Con ese dinero se compran todos los consumibles comunes.
- Los tickets se guardan en un lugar visible (o se suben a un grupo compartido).
- Si sobra a final de mes, se descuenta de la aportación siguiente.
El fondo elimina la contabilidad de céntimos ("tú compraste el lavavajillas la semana pasada, me toca a mí") que erosiona la convivencia.
Suministros: quién es el titular y cómo evitar problemas
La titularidad de los contratos de luz, agua y gas importa más de lo que parece:
- Lo ideal: los contratos siguen a nombre del propietario y pagáis el consumo real con la factura como justificante. Así nadie carga con deudas ajenas al marcharse.
- Si están a nombre de un inquilino: esa persona responde legalmente de los impagos. Si es tu caso, domiciliad las facturas en una cuenta común o pedid las aportaciones antes del cargo, nunca después.
- Al entrar y salir del piso: haced foto de los contadores con fecha. Es la única prueba objetiva de qué consumo corresponde a qué periodo y a qué inquilinos.
- Internet: contrato a nombre de quien vaya a quedarse más tiempo, con permanencia acorde. Las penalizaciones por baja anticipada han arruinado más de una despedida amistosa.
Apps y herramientas para llevar las cuentas
No necesitas Excel ni memoria de elefante. Estas herramientas resuelven la contabilidad compartida:
- Splitwise: la más usada. Cada uno apunta lo que paga, la app calcula quién debe cuánto a quién y simplifica las deudas cruzadas. Gratuita en su versión básica.
- Tricount: alternativa europea muy similar, sin necesidad de que todos se registren.
- Settle Up: parecida, con buen soporte para gastos recurrentes como el alquiler.
- Bizum + hoja compartida: la opción low-tech: una hoja de cálculo en Google Drive con columnas (fecha, concepto, quién pagó, importe) y liquidación por Bizum a fin de mes.
Regla práctica: liquidad las cuentas una vez al mes, en fecha fija (por ejemplo, el día que se paga el alquiler). Las deudas pequeñas que se acumulan durante meses son las que acaban en conflicto.
El acuerdo de convivencia: ponedlo por escrito
No hace falta un documento notarial: basta un mensaje fijado en el grupo del piso o un folio firmado que recoja:
- Cuánto paga cada uno de alquiler y por qué (fórmula usada).
- Cómo se reparten los suministros y quién es titular de cada contrato.
- Cuánto se aporta al fondo común y qué cubre.
- Qué pasa si alguien se retrasa en un pago (aviso, plazo de gracia).
- Qué pasa si alguien se va antes de fin de curso: preaviso entre compañeros, búsqueda de sustituto, reparto de la fianza.
Este último punto es crítico: la fianza la suele retener el propietario hasta el final del contrato, así que pactad desde el principio cómo se la devuelve al compañero que se marcha antes. Más detalles en nuestra guía sobre la fianza y cómo recuperarla.
Recursos útiles
¿Todavía decidiendo dónde vivir? Compara opciones en nuestra guía piso compartido vs. residencia vs. colegio mayor, y revisa qué debe incluir tu contrato antes de firmar.